¿Cuándo y por qué el rosa se le adjudicó a las nenas y el celeste a los nenes?

Cómo surgen las cosas nunca deja de sorprendernos.

Dada la sociedad en que vivimos, si ves a un bebé vestido con ropa de color rosa la lógica te indicaría que se trata de una niña, pero si su ropita es es azul o celeste lo más probable es que sea varón, ya que eso indican las normas culturales.

Lo loco de esto, es que la atribución de estos colores para identificar determinado sexo es relativamente nueva e incluso hace no tanto tiempo las cosas eran al revés.

Con la tecnología de hoy en día y las ecografías modernas, los padres saben si tendrán un hijo o una hija, es por esto que empiezan a comprar ropa con antelación. Pero a comienzos del siglo XX la cosa era diferente.

Los padres vestían a niñas y niños de blanco durante sus primeros años de vida, incluso se utilizaba la misma ropa sin importar el sexo por lo que no era extraño un bebé varón con un vestido blanco. Por ejemplo, este es Franklin D. Roosevelt, ex presidente de los Estados Unidos en 1884.

Ni lentos ni perezosos los fabricantes de ropa descubrieron que iban a vender mucho más si es que generaban guías de colores y diseños diferentes para niñas y varones aplicándolas desde que eran bebés.

En 1927 la revista Time publicó un esquema de colores sugeridos a las tiendas para ropa de niños y niñas; el rosa era para los varones y celeste para las niñas, con eso se esperaba que los padres no re-utilizaran el vestuario de sus hijos varones en su hermana y viceversa.

Llegando a la década de los cuarenta los diseñadores y fabricantes de vestuario dieron vuelta el esquema de colores asociando el rosa a las nenas y el celeste a los nenes, esto se vio respaldado en los años posteriores por íconos de la moda femenina que se mostraban vistiendo de rosa como es el caso de Jackie Kennedy Onassis y Marilyn Monroe.

El marketing y la posibilidad de averiguar el sexo de los niños con anterioridad, hizo que la industria del vestuario infantil aprovechara esta relación entre sexo y colores para vender más, ya que un varón vestido de rosa, no importa su corta edad, tenía una connotación cultural negativa la cual comenzó a hacerse más patente en la década de 1980.

-Pues, tenía que combinar, ¿no?

Los padres así se veían obligados a comprar ropa nueva si tenían un niño después de una niña y lo mismo en el caso contrario, lo que por supuesto hizo que aumentaran las ventas de vestuario ante esta excelente herramienta de marketing…

Ni al mismísimo Don Draper se le hubiese ocurrido tal acto de crueldad marketinera para vender.

Fuente: Live Science, Today i found out, Mental FlossVix.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.